Cuando decidimos adentrarnos en el sendero de la liberación de nuestro ego, hemos de desarrollar la confianza en lo que estamos haciendo.En primer lugar deben pasar un período de “deshacimiento”, en el que parece que nos estemos quitando las cosas, y raramente se comprende en un principio, cuando simplemente estamos reconociendo su falta de valor.

Este cambio es siempre beneficioso.Una vez el Maestro de milagros ha aprendido esta primera etapa, entra en la segunda y en una nueva de selección, pues al reconocer el beneficio de los cambios en su vida, debe tomar ya sus decisiones sobre la base de si contribuyen a que el beneficio sea mayor o menor.

Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, circunstancias, acontecimientos y encuentros son provechosos.
La tercera etapa por la que el Maestro de Milagros debe pasar podría llamarse “un período de renuncia” de las cosas que no tienen valor, lo cual puede aparecer como un conflicto y sin embargo, en donde se esperaba aflicción, se encuentra una feliz despreocupación, en donde se pensaba habría una demanda, se encuentra un regalo.

La cuarta etapa es un período de asentamiento.

El Maestro de Milagros descansa en esta etapa de paz y consolida su aprendizaje y al comprobar que el potencial de lo aprendido es literalmente asombroso y el Maestro de Milagros comprueba que ese es el camino de la liberación.

¡Quédate con lo que quieres y deja lo que no quieres!

La quinta etapa es ciertamente un período de inestabilidad. Ha aprendido que desea lo que tiene valor y ya no desea lo que no lo tiene. La antigua idea de sacrificio, no le permitió valorar correctamente.

Ahora tiene que aprender a dejar de lado todo juicio y a preguntarse en toda circunstancia qué es lo que verdaderamente Finalmente llega a la sexta etapa que es “un período de logros”.

Ahora es cuando consolida el aprendizaje.

El resultado de estas ganancias no es otro que “tranquilidad”. Es el fruto de un aprendizaje honesto, un pensamiento congruente y una transferencia plena.

Esta es la etapa de la verdadera paz, pues aquí se refleja plenamente el estado celestial. A partir de aquí el camino al Cielo esta libre y despejado y no presenta ninguna dificultad. En realidad ya está aquí. ¿Qué podría ser más deseable?

Quiere.

Publicaciones Recomendadas